“El toro, el símbolo que ha llegado a ser la imagen inequívoca de España, es instantáneamente reconocible por todo español, no como un toro arbitrario, sino como una figura en particular.” (Husko). Esta figura particular se encuentra en los carteleras de la Bodega Osborne que están desperdigados sobre el paisaje, un toro negro que mide hasta catorce metros de altura. Hace mucho tiempo que el mundo ha visto a España como la tierra del toro. La Fiesta de los Toros es uno de los eventos nacionales más conocidos fuera del país, y una de las tradiciones más viejas de España. El toro no sólo ha sido una parte de esta tradición antigua y fuente de ingreso para los ganaderos del país, sino también es una imagen simbólica. Ya que España siempre ha sido un país cambiante, compuesto de varias culturas, creencias políticas y tensiones sociales, la Fiesta de los Toros y la imagen del toro son representativos de la tensión social que existe en España.
La Fiesta de los Toros tiene una historia muy antigua. “Ya en el siglo XIII se habla de las primeras corridas celebradas con caballo y a pie,” (“La Corrida de Toros”). No obstante, la Fiesta moderna sólo ha resurgido popular desde el principio del siglo XX. La Fiesta tiene su raíz en la tauromaquia, un ritual religioso, parecido a los sacrificios a Dios de sangre de cordero y toro de la Biblia. Cuando el catolicismo llegó a ser la religión oficial de España había un debate sobre la tauromaquia por ser un ritual pagano o un rito sagrado. La Iglesia excomulgó la Fiesta de los Toros y la restableció varios veces hasta que el papa Clemente VIII la restableció por ultima vez, declarando que “las corridas son una escuela de valores, [y] que pertenecen al patrimonio de España,” (“La Tauromaquia”).
La corrida es el evento más conocido de la Fiesta de los Toros y sigue un código muy estricto. Las corridas ocurren en todas partes de España durante cualquier de las fiestas oficiales. El desarrollo del evento está gobernado por el presidente de la corrida, asistido por un asesor de un lado y un veterinario al otro. A las cinco en punto de la tarde comienza el espectáculo y entra el matador por la puerta grande. El espectáculo desarrolla en tercios. En el primero, el tercio de varas, sale el toro y el matador lo prueba con su capa para enseñarle a embestir y probar las cualidades del toro, ayudado por los picadores montados en caballo. En el segundo, el tercio de las banderillas, entran los tres banderillos para enardecer al toro por clavar sus banderillas en los hombros del toro. En el tercio final, el tercio de la mulata, el matador provoca al toro con su capa hasta que se someta al mando del matador y finalmente llega a la suerte suprema, en que el matador mata al toro (“La Corrida de Toros”).
Se mata al toro no por matar a cualquier animal sino por expresar los valores de los españoles. No todo animal es igual. Como el león, el oso, y la águila, el toro es un animal icónico que representa ciertos valores para el hombre (Dabove). El artículo “La Tauromaquia” explica cuáles son estas características según la tradición:
“¿Qué es lo que representa el toro en la conciencia de los hombres? La energía primitiva y salvaje y al mismo tiempo la ultra potencia fecundadora. El hombre debe conducir y disciplinar la fuerza con la inteligencia, debe ennoblecer y sublimar el sexo con el amor. Le corresponde vencer en sí mismo la animalidad primigenia, los elementos taurinos que hay en él: la adoración de la fuerza erótica y muscular igualmente agresivas... La corrida es la representación pública y solemne de esa victoria de la virtud humana sobre el instinto bestial.”
La Fiesta no sólo es un espectáculo para matar a animales sino es una tradición que exalta los valores románticos de la sociedad española.
La Fiesta de los Toros, específicamente la corrida, ha sido el centro de mucha controversia desde el nacimiento del movimiento para los derechos de animales. La perspectiva personal según Carlos Castillo es que “lo peor es ver la tortura a la que es sometida el toro en nombre de una tradición nacional. De hecho, fue tremendamente doloroso haber visto cómo un toro mugió durante toda la corrida... Yo viví 18 años en el campo, conozco los mugidos del ganado y reconocí en ese mugido seco y corto, el dolor que sentía ese toro al moverse, el dolor tras cada "picada", tras cada estocazo del banderillero...,” (Castillo). Castillo admite que es liberacionista animal y que está totalmente en contra de la creencia de los ganaderos de lidia cuando dice que “las corridas de toros no pueden considerarse parte de una tradición, ni mucho menos un arte y un espectáculo edificante,” (Castillo). A pesar de que su perspectiva es opinión personal, el autor se da credibilidad por vivir en el campo, conocer a los toros y su sentimiento está compartido por mucha gente, dentro y fuera de España.
Hoy en día se ataca no sólo la Fiesta de los Toros sino también la imagen del toro. Históricamente, ha habido tensión entre el gobierno oficial y los territorios que tuvieron fueros o ganaron autonomía bajo los varios regímenes que han gobernado el país. El gobierno trató de quitar las carteleras de Osborne, pero en 1998 el Tribuno Supremo declaró que el Toro de Osborne era paisaje nacional y protegido bajo la ley. El año siguiente, por consecuencia de una petición de un residente popular, el Tribunal Supremo Andaluza negó el titulo “Monumento de Patrimonio Histórico Andaluza” del toro. “Lo cierto es que el [residente], de una región que se asocia a menudo con la esencia de lo que es la rica tradición española, rechaza el Toro como patrimonio histórico y símbolo de sus raíces,” (Husko). En 2003, un grupo de delincuentes derribaron el último Toro de Osborne que permanecía en Cataluña, la segunda comunidad autónoma más poblada que está bien conocida por sus tendencias separatistas (Husko). Hoy en día, no está seguro si esta imagen, la del toro, puede seguir siendo el icono de un país tan diverso.
España siempre ha sido un lugar de tensiones políticas y sociales. Ahora, esta tensión se manifiesta en el debate sobre el toro. A pesar de que el toro es el icono español más conocido por todo el mundo, su legitimidad ha sido atacada recientemente por los movimientos de derechos de animales y los sentimientos separatistas de las varias nacionalidades dentro del país. La Fiesta de los Toros, una tradición rica y antigua, está perdiendo su atractivo popular. El Toro de Osborne, que por los últimos cincuenta años ha acentuado el paisaje español, no tiene el mismo sentido de patrimonio histórico que llevaba en el pasado. Hay muchas personas que no están de acuerdo que el toro represente lo que es español. Hoy en día, no es cierto si el España va a seguir siendo la tierra del toro o si la identidad nacional va cambiarse de la barbaridad que la tradición impone en este noble animal.
Bibliografía
Castillo, Carlos, Ph.D. “Tarde de los Toros.” ChaTo Blog. Julio 1, 2006. Sept. 15, 2009.
Dabove, Juan Pablo, Ph.D. SPAN 4170: Obras maestras de la literatura hispanoamericana hasta 1898. University of Colorado at Boulder. Otoño 2009.
Husko, Chad. “La Corrida del Toro de Osborne.” Gaceta Hispánica de Madrid. Enero 2004. Sept. 15, 2009.
“La Corrida de Toros.” Ganaderos de Lidia Unidos. Ganaderos de Lidia Unidos. Oct. 4, 2009. Sept. 15, 2009.
“La Tauromaquia: Un Rito Sacro.” Ganaderos de Lidia Unidos. Ganaderos de Lidia Unidos. Oct. 4, 2009. Sept. 15, 2009.